Madrid–Murcia no es una carrera.
No hay salida oficial, ni meta, ni cronómetro.
Es un mismo recorrido que puede hacerse en dos direcciones.
Dos salidas posibles.
Dos destinos.
Una sola decisión.
Un trazado de 436,7 km y +2.293 m, pensado para rodar sin prisas impuestas, sin seguimiento y sin más compañía que la que se encuentra por el camino.
No hay inscripciones.
No hay clasificaciones.
No hay medallas.
Cada participante elige desde dónde empieza: Madrid o Murcia.
El camino es el mismo.
La experiencia, no.
La Clandestina es bikepacking sin escenario.
Es resistencia real, sin validación externa.
Es rodar porque quieres, no porque te miran.
Dos salidas. Dos destinos.
Tú eliges.



















